Por Carlos A. Villalobos Cortés
En un dato perturbador del Grupo Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) que dirige Juan Carlos Anaya Castellanos, especialista en temas agroalimentarios, se reconoce que la dependencia de nuestro país por granos básicos como el maíz blanco es cada vez mayor. Tan solo en el año recién finalizado y en el lapso de Enero a Noviembre el incremento fue de 210.7 por ciento sostiene el reporte.
Si ya en el 2024 se encendieron los focos rojos al saberse que nuestro país importó 216 mil toneladas métricas (MTM) el reporte de GCMA para el año 2025 es más que alarmante, se importaron 887 mil toneladas, situando a nuestro país como el mayor comprador del mundo.
Y aunque podrían decirse muchas cosas al respecto, la realidad es que mientras en los estados productores de nuestro país los agricultores se aprietan el cinturón para resistir la competencia y bajos precios de los acopiadores, las políticas públicas fallan al permitir la entrada de maíz blanco y amarillo proveniente de los Estados Unidos mayormente, país que otorga mayores subsidios y apoyos a sus productores, esto naturalmente ocasiona no solo una desleal competencia sino que agrava más la situación del agro mexicano.
En otros granos y oleaginosas la cosa tampoco es muy diferente, México es ya el segundo importador de estos productos en el mundo, una prueba más de que el campo mexicano está al borde del colapso y la cada vez mayor dependencia de la producción de otros países como Estados Unidos y Brasil.
Grupo Consultor de Mercados Agrícolas reportó los porcentajes de dependencia de los principales granos y oleaginosas del consumo nacional:
Granos y oleaginosas al 42 por ciento.
Maíz al 49 por ciento.
Trigo panificable al 75 por ciento.
Arroz al 80 por ciento.
Soya al 95 por ciento.









